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Ciudad Mante: “la narcococina de México”

POR JUAN ALBERTO CEDILLO , 24 FEBRERO, 2019

CIUDAD MANTE, Tamaulipas, (proceso.com.mx). – Un recóndito terreno ubicado en las faldas de la Sierra de las Cucharas, que forma parte de la Biósfera “El Cielo”, se transformó en campo de exterminio. Fue la tumba y el infierno para cientos de mujeres, niñas, jóvenes, adultos y viejos. Ciento cincuenta kilos de restos humanos recolectados a lo largo de dos años así lo evidencian. A pesar del dolor, familias acuden a colaborar con los peritos en la recolección de huesos calcinados con la triste esperanza de conocer dónde quedaron hermanos, padres e hijos, quienes se perdieron en ese “hoyo negro” en el que se transformó Tamaulipas gracias a la complicidad de autoridades con el crimen organizado.

Ese predio fue denunciado a Proceso desde febrero del 2014:

“Es un cementerio clandestino donde el grupo criminal de los Zetas al mando del comandante local (Ciudad Mante) Enrique Santillán ejecutaban, quemaban y sepultaban a sus víctimas”, precisó la denuncia.

Tras la captura del capo Santillán, éste confesó que sus hombres incineraron cuerpos de al menos 500 de sus víctimas en un páramo que se convirtió en un campo que se podría calificar como un “pequeño” Auschwitz.


Alejandro Encinas en Tamaulipas/Foto: Especial


La Ciudad

Ciudad Mante es el epicentro de una zona rural del sur de Tamaulipas plagada de verdes campos sembrados de caña y con paisajes de selva tropical característicos de la Huasteca, integrada por municipios como Xicoténcatl, Llera y Gómez Farías, entre otros.

La mañana del viernes 22 de febrero familias de diversos colectivos que tienen parientes desaparecidos se concentraron en un hotel para llevar a Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, al campo de exterminio y se sensibilice con lo que ocurre en apartados y olvidada sitios de la provincia.

Esa mañana viajó de Tampico a Ciudad Mante escoltado por dos camionetas blindadas de la antigua PGR con varios hombres portando chalecos antibalas y fuertemente armados; además de unidades de la Marina y la Policía Federal.

Para trasladarse a las faldas de la Sierra de las Cucharas se sumaron más vehículos de fuerzas federales para integrar el convoy de unos diez vehículos que recorrieron unos 30 kilómetros sobre una estrecha carretera que conecta a Mante con Gómez Farías.

En un punto se abandonó la carretera para ingresar en una “brecha” de terracería que conduce a un rancho llamado Papalote.

El camino vecinal se termina y hay que abandonar los vehículos para continuar a pie hasta donde están trabajando peritos forenses de la ex Procuraduría General de la República, quienes tienen resguardado el predio con cinta amarilla con la leyenda “PGR Criminalística”.

El sitio fue descubierto a finales del año 2013 gracias a una denuncia anónima a efectivos a militares. La primera ocasión que lo “visitaron” la sorpresa de los soldados fue mayúscula:

“Por todos lados encontraron cuerpos sepultados, semienterrados y carbonizados. Muchos de los huesos fueron arrastrados por las lluvias de septiembre del año pasado y quedaron regados por todos lados”, comentó a Proceso un testigo que acudió al predio.

Los Zetas tenían ahí un improvisado campamento donde se localizaron unos diez barriles para incinerar cuerpos así como cientos de prendas de vestir que posteriormente sirvieron para identificar a algunas víctimas.

Pirasol

Desde el 2010 la región está bajo el mando de los Zetas y debido a ellos poderosas empresas y negocios, como Lala, Dominos Pizza o embotelladoras abandonaron Ciudad Mante.

Desde ese año hasta la fecha suman unos dos mil desaparecidos en la región. A un buen número se les perdió el rastro cuando circularon en su vehículos por las carreteras que conectan a Mante con San Luis Potosí.

Mientras Alejandro Encinas se colocaba el traje especial para ingresa al predio resguardado, María de los Ángeles Rodríguez le contó que su hermano Rafael Rodríguez era operador de la línea de transporte “chárter” “Turismo Pirasol”.

Recordó que el 17 de marzo del 2010 su hermano condujo un autobús con 29 jornaleros desde Ciudad Valles con destino a Miguel Alemán.

A las 4:30 de la madrugada se le perdió el rastro en la carretera cerca de Mante.

Días después el autobús se localizó en el municipio de China, Nuevo León, y hasta la fecha se desconoce el paradero de los jornaleros y de dos operadores.

Minutos después un grupo de autoridades encabezadas por Encinas recorrió el ascendente terreno en el cual a pesar del frondoso bosque se respira un “amargo ambiente”.

Los guió Edith Pérez madre quien busca a su hija de seis años llamada Milynali y líder de la Asociación Civil “Voz y Dignidad por los Nuestros”.

En una zona peritos remueven y recogen tierra para trasladarla a donde otro grupo la colocó sobre unos 10 cernidores de arena fabricados por la organización “Voz y Dignidad por los Nuestros”.

La organización los elaboró siguiendo las indicaciones de los peritos, invirtiendo al menos mil pesos en casa uno ya que los que trajo la PGR eran muy pequeños para la dimensión del terreno que se debe “peinar”.

El Subsecretario de Derechos Humanos se sumó, por breves minutos, a la búsqueda de restos.

En entrevista con Proceso Alejandro Encinas reconoció el importante trabajo que están realizando las organizaciones civiles que colaboran con las autoridades.

“El trabajo de las familias y la coordinación que han logrado con las instituciones locales y federales es un modelo de intervención en estos casos de búsqueda que debe replicarse en otras regiones del país”, destacó.

Comparó la crisis humanitaria de los miles de desaparecidos con lo ocurrido en guerras como la de Bosnia donde se contabilizó un número similar de personas desaparecidas a las de México, alrededor de 40 mil.

Para enfrentar ese reto mencionó la necesidad de solicitar la cooperación internacional y mencionó que ya está ayudando el Comité de la Cruz Roja Internacional y la Comisión Internacional para Personas Desaparecidos de Holanda.

Nuevas víctimas

Tamaulipas encabeza la lista de entidades con más desaparecidos con cerca de 8 mil casos hasta mediados del 2019.

Además, desde finales del año pasado se incrementó la violencia en todo el noreste y las denuncias de secuestros también crecieron en ciudades como Nuevo Laredo.

Uno de esos casos es el de Jonathan Moisés Hernández, de 18 años de edad quien fue secuestrado el pasado 10 de diciembre alrededor de las 15 horas en el estacionamiento de una concurrida cadenas de autoservicios Smart la Fe, por un grupo de hombres armados que tripulaban una camioneta modelo Tacoma color blanco.

Sus captores exigieron a su familia, originaria de Ciudad Valles, un rescate de medio millón de pesos. Unos días después su padre, Severo Hernández de 42 años acudió a pagar unos 400 mil pesos en efectivo y las facturas de dos vehículos.

Después de acudir a entregar el rescate ya no regresó y ahora están en la categoría de desaparecidos.

La procuraduría de Justicia de Tamaulipas sólo simula que investiga, denunciaron sus familiares quienes acompañaron a Alejandro Encinas durante su recorrido.

Las autoridades les dijeron que las cámaras del C4 no funcionan y que tampoco consiguieron videos de las cámaras de seguridad de la tienda. Ni las “sábanas” de las llamadas telefónicas que registra Telmex.

Los integrantes de los colectivos enfatizan su impotencia frente a la complicidad de autoridades tamaulipecas con el crimen organizado. Denuncian a los funcionarios de la ex PGR a un poderoso político y empresario que protegió a los capos Zetas que controlan Mante: César Augusto Verástegui, “el Truco”, actual Secretario General de Gobierno en la administración del Francisco García Cabeza de Vaca

“El Truco” fue alcalde de Xicoténcatl y durante su mandato se documentó su relación con el capo Zeta Francisco “Pancho Carrión”, el jefe Zeta quien sustituyó a Santillana.

Incluso existen fotografías donde aparecen juntos César Verástegui y el capo Pancho “Carrión, quien fue abatido por la Marina en abril del 2017.

Además de videos en Youtube de sicarios de Pancho Carrión contando la relación de su jefe con “el Truco”.

Al terminar el recorrido las familias con personas desaparecidas se congratulan por la estancia del Subsecretario de Derecho Humanos en el campo de exterminio.

Manifiestan su confianza en que Alejandro Encinas ponga más atención en estas tragedias y no quede entrampado con el caso más mediático y como consecuencia al que le destina mayor atención: Ayotzinapa.

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