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La Carta Magna, instrumento del poder

POR JORGE CARRASCO ARAIZAGA , 5 FEBRERO, 2017

Un libro hecho de retazos de añejas demandas de justicia social, componendas políticas y loables propósitos que no incluyen las garantías para cumplirlos: así es la Constitución Mexicana a un siglo de su promulgación en 1917, afirma uno de sus principales estudiosos, el doctor Elisur Arteaga Nava. Por ese motivo, dice, “los mexicanos comunes y corrientes no tenemos nada que festejar; en cambio, quienes han gobernado el país, tanto el PRI como el PAN, sí… Con ella nos han querido hacer creer que vivimos en un Estado de derecho”. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Una Constitución burlada, utilizada para mantener el control político, inaplicable en la división de poderes y sin garantías para hacer realidad los derechos previstos en ella es lo que uno de los principales constitucionalistas de México, Elisur Arteaga Nava, dice del documento que desde hace 100 años rige la vida del país.

Considerado como la máxima autoridad en la Constitución mexicana y autor del Tratado constitucional, publicado en cuatro tomos por la Universidad de Oxford en 1999, Arteaga Nava asegura que la llamada Carta Magna se ha convertido en un instrumento de “engaño y sometimiento”, con grupos de poder como el Ejército y la Iglesia católica o poderes formales como los de los gobernadores, que actúan por encima de ella.



                                   
Ceremonia de un Aniversario más de la Constitución en Hidalgo/Foto: Jorge Sánchez


“La han convertido en una buena máscara para ejercer el poder”, dice el especialista, que se ha dedicado por más de 60 años al estudio de la ley fundamental.

También litigante, asevera: “Los mexicanos comunes y corrientes no tenemos nada que festejar (por el centésimo aniversario de la Constitución). En cambio, quienes han gobernado el país, tanto el PRI como el PAN, sí tienen mucho que festejar. Con ella nos han querido hacer creer que vivimos en un Estado de derecho”.

Sin embargo, se opone a la creación de una nueva: para él basta que se aplique honestamente para que en buena parte funcione, “eliminando lo que inexpertos en derecho le han metido”.

Licenciado por la Escuela Libre de Derecho, historiador por la UNAM y doctor en derecho constitucional por la Universidad Iberoamericana, Arteaga hace una revisión histórica de los artículos relacionados con los derechos sociales y de las modificaciones que se la han realizado al calor de las disputas políticas:

“La Constitución comenzó con un gran engaño. (Venustiano) Carranza (presidente de México entre 1914 y 1920), como estaba consciente de que no podía imponer de buenas a primeras un nuevo texto constitucional, recurrió al expediente de decir: ‘Constitución de 1917 que modifica la de 1857’.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2101, ya en circulación

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