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“Signos de muerte” en territorios indígenas de Chiapas

POR ISAÍN MANDUJANO , 26 NOVIEMBRE, 2016

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (apro).- Luego de 12 días de caminata por 11 municipios indígenas de la zona Norte, Selva y Altos de Chiapas, miles de peregrinos llegaron a esta ciudad colonial, donde denunciaron las amenazas y la inseguridad en los pueblos de donde son originarios.

Los viajeros, miembros del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite), se quejaron de los megaproyectos, autopistas, mineras y represas, y hasta de los partidos políticos que los han dividido y confrontado.

Aunado a ello, manifestaron que se unirán a la consulta convocada por el Congreso Nacional Indígena (CNI) para impulsar a una candidata indígena independiente para la Presidencia de la República.

Los integrantes del Modevite, conformado por el Pueblo Creyente de 11 parroquias adscritas a la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas (Candelaria, Huixtán, Tumbalá, Cancúc, Tenejapa, Oxchuc, Ocosingo, Altamirano, Chilón-Sitalá, Yajalón y Salto de Agua), arribaron con cantos y consignas, además de cartulinas y pancartas donde expresaron su rechazo a la violencia institucional vía los cuerpos policiacos y militares que patrullan los pueblos en resistencia civil.


Uno de los aniversarios del EZLN En los Altos de Chiapas/Foto: Janet Schawartz


“Hemos reconocido los diferentes rostros indígenas de nuestra gente; hemos celebrado la vida según los ritos de cada comunidad; hemos rezado y danzado para agradecer las maravillas de nuestra cultura, la belleza de la creación y de nuestra Madre Tierra”, señalaron los hombres y mujeres tzotziles, tzeltales y ch’oles que hicieron el recorrido.

“Pero también hemos andado para escuchar los problemas de nuestras comunidades y los riesgos que amenazan a nuestra cultura y a nuestra Madre Tierra con megaproyectos y supercarreteras”, dijo una joven mujer indígena que leyó el pronunciamiento del Modevite.

Añadió: “Caminamos para unirnos en una sola voz, para dar voz a la tierra que clama respeto y protección, que exige de todos una actitud de cuidado y agradecimiento. Esta peregrinación ha sido un momento de gracia para nosotros, porque hemos podido conversar, reflexionar y soñar como un solo pueblo”.

En los distintos foros que se realizaron en esta localidad, los pueblos dialogaron sobre los problemas que les atañen, pero en el fondo “el problema con el gobierno no es sólo que no entiende nuestras culturas, sino que quiere dividirnos, por eso nos enfrenta y atenta contra nuestra vida comunitaria”, puntualizaron.

Y reconocieron que la mega-peregrinación fortaleció sus vínculos, su raíz, su pertenencia a la tierra que les exige que caminen juntos. “Ya no es posible acabar con el mal gobierno desde cada municipio ni luchar contra el gran capital desde cada trinchera, vemos que es necesario que cada pueblo sienta suyo el problema de otra comunidad. La organización comunitaria es nuestra arma contra la división, la cura para el miedo y para alimentar la esperanza entre nuestros pueblos”.

Subrayaron que como pueblos originarios sienten que su pertenencia comunitaria a la Madre Tierra “es nuestra espiritualidad, por eso creemos que no sólo tenemos que denunciar la destrucción de nuestro territorio por la ambición de los extractivistas, sino que debemos cuidarla. Por eso, el fortalecimiento de nuestras raíces comunitarias es el camino para cuidar nuestra casa común”.

Asimismo, se dijeron obligados a denunciar los signos de muerte que aparecen en sus territorios y anunciar el espíritu de vida comunitaria que surge de esas culturas vivas y ancestrales. “Somos pueblo creyente en Movimiento”, resaltaron.

La vocera reseñó las palabras del obispo Enrique Díaz en la misa celebrada en Tenejapa el 22 de noviembre pasado: “Examinen y disciernan si las promesas de los partidos políticos están basadas en el servicio, la justicia, el respeto a las personas, y si no, no les crean. Porque hoy hay quien dice que seremos felices con lo de nosotros, pero la estructura económica son piedras que están podridas, que no están fundadas en la fraternidad, ni en el amor, ni en el compartir”.

Luego de ese llamado a la reflexión, señaló que “el sistema de partidos parte a la comunidad”, y es por eso que ellos buscan otras alternativas, “como el gobierno comunitario”.

De igual manera, recordó que el Modevite no es de reciente creación, pues desde hace cuatro años comenzaron a caminar para demandar el cierre de cantinas y denunciar el alcoholismo inducido en los 11 municipios señalados.

“Descubrimos que era un problema que compartíamos y por eso nos unimos. Después fue la amenaza de la súper carretera San Cristóbal-Palenque lo que unió esfuerzos. Hoy vemos que nuestra lucha es más grande. Tenemos la tarea de defender la vida, nuestra cultura y los bienes comunes que hay en nuestro territorio”, expresó.

En su pronunciamiento público el Modevite dijo rechazar toda violencia y discriminación contra las mujeres. “Hoy, por ser el día internacional en contra de la violencia a las mujeres, recordamos que las mujeres seguimos siendo víctimas del machismo, del alcoholismo y del asistencialismo de los programas de gobierno. Las mujeres del Modevite reclamamos el derecho a ejercer nuestra libre determinación como mujeres indígenas para cuidar la Madre Tierra y la vida de nuestras comunidades”.

Denunciaron los riesgos de proyectos hídricos y eco-turísticos alrededor del río Chacté en San Juan Cancuc, del Jataté en Ocosingo y del Tulija en Salto de Agua, así como de la laguna Suyul en Ejido Candelaria de esta ciudad.

Respaldaron la lucha del pueblo ch’ol de Salto de Agua contra la pretensión de construir una represa en el “Paso del Naranjo”; la lucha del pueblo tseltal de Chilón contra la privatización del agua y secuestros; la amenaza de la represa del Nance en Altamirano, “y nos sumamos a los tzotziles de Huixtan contra la represa del río Florido”.

Denunciaron la corrupción política en sus municipios, y especialmente recordaron a Yajalón, Chilón, Ocosingo y Oxchuc, donde los recursos municipales se han vuelto el botín codiciado de los partidos políticos y de intereses particulares.

“No queremos soldados en nuestras comunidades. Ellos son una presencia que amenaza y trata de intimidar nuestra vida, no son necesarios en nuestras comunidades, exigimos que se retiren a donde verdaderamente los criminales se encuentran”.

Los peregrinos confirmaron su oposición al proyecto de las supercarreteras que –aseguraron– sólo favorece el saqueo de los bienes comunes de sus territorios para enriquecer a las trasnacionales, y destruyen la vida y la cultura de sus comunidades.

Señalaron que tampoco están de acuerdo con los monocultivos que dañan la Madre Tierra, y rechazaron el maíz transgénico que atenta contra la herencia cultural de los pueblos originarios.

“Como pueblos originarios exigimos el respeto de nuestro derecho a la autonomía y a la libre determinación. Queremos que nos dejen ejercer nuestra capacidad instituyente y que se reconozcan nuestras formas comunitarias de ejercer el gobierno y la autoridad”.

Y se unieron al clamor general por refundar una nueva Constitución Política, pero que responda a las aspiraciones de justicia social y buena convivencia de todos los pueblos indígenas.

Desde la plaza principal de San Cristóbal se solidarizaron con otros movimientos que defienden la vida y el territorio de los pueblos hermanos. “Con los de Chicomuselo contra la extracción minera, con los pueblos del istmo de Tehuantepec contra las empresas eólicas, con Xochicuauhtla, los hermanos de Acteal, los compañeros purépechas de Cherán, los hermanos de Ayotzinapa, los integrantes del magisterio en lucha y el pueblo creyente de Simojovel”.

Se dijeron informados de lo que sucede con los pueblos indígenas amenazados por la minería extractiva. Y denunciaron que en los últimos tres sexenios se han entregado a particulares –entre ellos a prestanombres de los empresarios Carlos Slim y Salinas Pliego– 99 concesiones mineras que abarcan 1.5 millones de hectáreas. Los dueños de estas tierras serían desplazados de sus territorios, y quienes habiten en zonas colindantes serían afectados por la contaminación que esta industria genera, apuntaron.

Precisaron que en términos de hidroeléctricas, la Comisión Federal de Electricidad tiene identificada a Chiapas con una entidad con gran potencial hidrológico y mantiene vigentes 90 proyectos para la construcción de hidroeléctricas de diferentes capacidades.

“Es indignante que actualmente se produzca en este estado el 48% de la energía eléctrica del país sin que ello traiga beneficio alguno para las personas de la región”, puntualizaron.

Sostuvieron que en el tema de pozos de hidrocarburos, saben que para 2017 se tiene proyectada la perforación de 12 pozos para extraer gas y aceite en la zona indígena zoque, obra que, añadieron, afectará 845 kilómetros cuadrados ubicados en los municipios de Tecpatán, Francisco León, Ixtacomitán y Pichucalco.

“Ante todo esto, decimos No al saqueo de nuestra tierra y no al engaño del gobierno. Estaremos vigilando y velando por el cuidado de nuestros pueblos y su territorio. No es posible tanta amenaza”, expresaron.

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