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El daño ya está hecho… a la economía nacional


La propuesta de Presupuesto 2017, presentada el pasado jueves 10, y la salida de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda evidencian el fracaso económico del gobierno peñanietista: el PIB crecerá menos que las peores proyecciones hechas al inicio del sexenio, las reformas estructurales no han servido, se contrató deuda para pagar los intereses de la propia deuda, la austeridad prometida no pasa del discurso, el peso se sigue devaluando y la exportación petrolera caerá 20% en un solo año… Es decir, el tic tac de la bomba que está por estallar.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- No pudo Enrique Peña Nieto.

Las promesas del inicio de su gobierno acabaron en una quimera. Sueños que entusiasmaron y hoy recuperan su condición de fantasmas.

En efecto, el cambio de titular en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la presentación del paquete económico para 2017, que el gobierno federal envió al Congreso de la Unión el jueves pasado, despertaron poco entusiasmo en el público y los mercados financieros, y revelaron el verdadero estado de las finanzas mexicanas.


Meade y Videgaray. La transición/Foto: Miguel Dimayuga


Ambos hechos, además, generaron dudas: no se percibe por dónde pueda mejorar la economía nacional.

La incertidumbre ya se tradujo en números: el jueves 8 el tipo de cambio llegó a rozar los 19.30 pesos por dólar, justo un peso más que la cotización del miércoles anterior –último día de trabajo efectivo de Luis Videgaray en Hacienda–. Esto implicó una depreciación del peso de 5.5%.

Al cierre de la jornada cambiaria, que estuvo muy agitada, la moneda mexicana recuperó un poco de terreno (12 centavos) hasta cerrar en 19.18 pesos por dólar.

Entre expertos y analistas financieros también permeó el desánimo y la incredulidad sobre lo que ofrece el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Jonathan Heath, el analista macroeconómico de más prestigio en el país, sostiene en entrevista que el nuevo secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña –quien ocupó el mismo cargo en el último año de la administración de Felipe Calderón–, no tiene mucho margen de maniobra para cumplir con lo que le ordenó el mandatario el día de su designación.

Son muchos los pecados de Videgaray que Meade deberá purgar: el presidente le dio cuatro instrucciones muy concretas el día que anunció los cambios, basadas justamente en lo que Videgaray dejó inconcluso o hizo mal.

La primera es arreglar el desbarajuste en materia de finanzas públicas, con un balance financiero que fue negativo en todo el tiempo que Videgaray estuvo al frente de Hacienda. Este fenómeno se arrastraba desde 2009, pero entonces se justificó por la caída brutal de los ingresos públicos provocada por la crisis financiera internacional de ese año y que en México implicó un derrumbe del Producto Interno Bruto (PIB) cercano a 5%.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2080 de la revista Proceso, ya en circulación.

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