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Chiapas y su gobernador, un laboratorio político para el 2018

CHIAPAS PARALELO
Tuxtla Gutierrez; Chiapas.- Partidos satélites, fundaciones “altruistas” y clientelismo político, son los tres elementos que analistas ven se está aplicando en Chiapas en el proceso electoral local. Los especialistas ubican a esta entidad como un “laboratorio social” que está teniendo éxito. Avizoran este método lo replicaría el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y los grupos de poder político aliados -como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)-, en las elecciones de 2018.
Chipas Unido y Mover a Chiapas son dos partidos locales que ahora orbitan en torno a la figura del Partido Verde y el gobernador Manuel Velasco Coello.
Araceli Burguete Cal y Mayor, Doctora en Antropología y profesora-investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Sociales y Antropológicos del Sureste (Ciesas), refiere que el actor más significativo en este “laboratorio social” en que convirtieron la entidad, es el Partido Mover a Chiapas.
Mover a Chiapas es un partido satélite donde su presidente y “líder moral”, Enoc Hernández Cruz, utiliza la infraestructura del organismo gubernamental del que fue director, el Instituto de Capacitación y Vinculación Tecnológica del Estado de Chiapas (Icatech).
Mover a Chiapas también está vinculado a través de Enoc Hernández a la Fundación Manuel Velasco Suarez –de la que es coordinador de la Región Sur Sureste- a las acciones de clientelismo político que cierra el círculo en el proceso electoral local actual.
Con estas similitudes opera a nivel nacional el PRI con el Partido Verde y sus fundaciones políticas disfrazas de altruismo, como a nivel nacional es la Fundación Azteca, refiere Araceli Burguete.


Rumbo al 2018

Valora que este modelo le está funcionando a los grupos de poder político, tal como se vio con los resultados electorales del pasado 7 de junio y del 19 de julio respectivamente.
“En Chiapas a la vista de todos hay funcionarios de gobierno operando para el Partido Verde y sus satélites, con tal cinismo que está creando una apatía social posmoderna que llega incluso a criminalizar la política electoral, haciendo que la ciudadanía renuncie a priori a su derecho al voto, y dejando los espacios de elección popular en manos de Estado”.
Burguete Cal y Mayor sostiene que en Chiapas “se está incubando el huevo de la serpiente, disfrazado de una carita inofensiva (la del gobernador Manuel Velasco) en medio de una novela de amor; mientras en el otro extremo están los partidos satélites, la fundaciones y el clientelismo político”.
“Existe suficiente evidencia para presuponer que en el escenario nacional que viene, en el 2018, así como ahora está funcionado en esta entidad Mover a Chiapas, el paradigma para operar una elección de Estado nacional será Mover a México”, lema con el que ya se mueve el gobierno de Enrique Peña Nieto, sostiene la especialista.


Partidos Satélites, Fundaciones y Clientelismo Político

La clase política busca trascender su propio sexenio
Gerardo Coutiño Montes, economista y analista político de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), sostiene que con el Partido Verde “se ha perfeccionado en Chiapas la política clientelar a través de sus partidos satélites”.
“El estado más pobre del país es un laboratorio político, donde la alternancia sacó al PRI del poder local, pero no desterró a sus grupos de poder y sus prácticas clientelares”.
Por ello –refiere- la clase política se replegó hacia líderes que primero abandonaron al Revolucionario Institucional y engrosaron las filas del PRD, y ahora con el actual gobernador abandonaron al PRI, al PRD y se volvieron políticos verdes, algunos verdes disfrazados de morado con el Partido Mover a Chiapas.
Gaspar Morquecho, sociólogo especialista en movimientos sociales en la entidad, valora que precisamente los movimientos sociales chiapanecos se han minimizado en la última década, porque las condiciones socio-económicas se han deprimido aún más, “y en una estrategia de sobrevivencia muchos se han alineado a los grupos de poder político ahora encabezados por el Partido Verde”.
En este escenario -considera- mientras el Estado no permita a la población de pobres en México (60 millones en todo el país y 3 millones 750 mil en Chiapas) superar su rezago, están creadas las condiciones político electorales para que en el 2018 la coalición PRI-Verde siga gobernando Chiapas, a través del clientelismo político.
Coincide Coutiño Montes. El economista señala que la falta de identidad política se explica por la falta de alternativas económicas en el estado, “donde lo que la ciudadanía busca es sobrevivir engrosando las filas burocráticas o manteniéndose dentro de los patrones de beneficiarios de programas asistencialistas”.
“De esta falta de oportunidades económicas se aprovecha nuestra clase política para sus propios intereses que siempre son trascender su propio sexenio”.
Sin embargo –considera el economista- esa política clientelar afianzada con la aparición de los partidos satélites que van repartiendo dádivas para arrasar con los votos, es “jugar con fuego, porque depende de los recursos públicos que no son infinitos”.

Poder Transexenal

No hay más respuesta que la social
Araceli Burguete, Gerardo Coutiño y Gaspar Morquecho consideran que la única alternativa ante este escenario “es la respuesta social”.
“La respuesta es pues, la movilización social con todo y el peligro que representa que pueda generalizarse una probable espiral violenta que de al traste al laboratorio político chiapaneco”, valora Coutiño Montes.
“Creo que debemos participar electoralmente, no veo otra salida sino la de organizarse para ejercer el derecho al voto y exigir que se respete su legalidad. La organización social sí, y sólo si conduce al voto”, señala Araceli Burguete.
Sin embargo Gaspar Morquecho refiere que actualmente “los descontentos sociales están atrapados en el duro y prolongado invierno” de la sobrevivencia económica de los activistas.



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