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Aristegui: la censura y el despido, por presión de Los Pinos

21 DE MARZO DE 2015 

Tras ser despedida de su espacio informativo en el Grupo MVS –con un pretexto baladí–, Carmen Aristegui habla con Proceso y da pormenores de las dificultades que enfrentó para difundir el año pasado el famoso reportaje de la Casa Blanca, ese que todos mencionan como la causa de su fulminante cese, pese a que sus exempleadores lo niegan y lo vuelven a negar. En el fondo de su despido, no le cabe duda, está la presión ejercida por la Presidencia.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La periodista Carmen Aristegui no duda en torno a ciertos puntos en su reciente ruptura con el Grupo MVS: que “todos los caminos conducen a la Casa Blanca” y que “provino de la Presidencia de la República” la petición a la familia Vargas para que el reportaje sobre la propiedad de esa mansión en las Lomas de Chapultepec no se difundiera en el espacio informativo de la primera emisión de Noticias MVS, el 9 de noviembre de 2014.
“El reportaje original no salió en MVS. Los periodistas en ese momento nos enfrentamos a un dilema y lo resolvimos. El dilema era mantener el espacio en la estación radiofónica y a la vez difundir ese reportaje. No aceptamos la censura, no aceptamos que no saliera a la luz pública”, afirma en entrevista con Proceso.
Carmen Aristegui. 
Foto: Benjamín Flores

¿Hubo un amago de censura por parte de los Vargas?
–Hubo una petición para que ese trabajo no se difundiera en MVS. Hubo una situación muy tensa y compleja entre nosotros. No en un tono impositivo o imperativo, sino de ‘búsqueda de comprensión’ de mi parte. “Se colocó, efectivamente, el dilema de que si se transmitía esa información en Noticias MVS se daba por sentado que el programa desaparecía”, rememora Aristegui.
Esta petición se hizo días antes de que se difundiera ese reportaje simultáneamente en el portal de internet Aristegui Noticias, en Proceso ( edición 1984)en La Jornada y en varios medios internacionales. Días antes de la publicación, el gobierno federal canceló sorpresivamente la licitación del tren rápido México-Querétaro.
Entre los ganadores de esa licitación estaba el Grupo Higa, de Juan Armando Hinojosa Cantú, amigo del primer mandatario y el mismo empresario que detentaba la propiedad original de la residencia de Sierra Gorda 150, a través de su filial Ingeniería Inmobiliaria del Centro.
–¿La petición de censura fue entre líneas?
–No tan entre líneas. Como periodistas analizamos y aquilatamos lo que significaría poder transmitirlo con mucha amplitud en otros lados, cumplir con nuestro cometido y no aceptar la censura. La censura hubiera implicado guardar el reportaje. Y no lo guardamos. La censura hubiera sido olvidarnos del tema y no lo hicimos.
“Teníamos el dilema fundamental para nosotros de perder un espacio valioso y decidimos hacerlo de esta manera. A través del sitio de internet. Y no nos equivocamos. Porque el reportaje se conoció y difundió ampliamente.
“La historia detrás de esa solicitud para que no se transmitiera en Noticias MVS es una historia que los Vargas deberían contar. Quién y cómo les pidió que ese reportaje no saliera en nuestra emisión”, reiteró Aristegui.
(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 2003, ya en circulación)

Carmen Aristegui: la periodista más creíble de México
Elena Poniatowska
Recién recuperada de una neumonía en Mérida, Yucatán, la noticia del despido de Carmen Aristegui de la empresa MVS Radio hace que de nuevo el pulmón derecho se me llene de agua. La poderosa familia Vargas aprovechó el pasado fin de semana largo –cuando los tuiteros se toman un break– para echar a la periodista más creíble de México. Antes habían hecho lo mismo con dos reporteros de su equipo: Daniel Lizárraga e Irving Huerta, quienes destaparon el escándalo de la llamada Casa Blanca en las Lomas de Chapultepec, que costó más de 7 millones de dólares a la pareja presidencial.
La empresa consideró que el uso de su nombre MVS en la plataforma digital Mexicoleaks era un agravio y una ofensa; este es el motivo oficialdel despido. Y la gente se pregunta, desconfiando de la versión oficial –porque desconfiados nos han hecho los gobernantes–: ¿es casual que la ruptura se produzca a escasos días de que el ex abogado general del grupo MVS Eduardo Sánchez asumiera la coordinación de comunicación social de la Presidencia? ¿Es el uso del nombre lo que realmente llevó a la familia Vargas a optar por el despido?
En cualquier otro país donde se practica la democracia se valora el talento de periodistas de la talla de Carmen Aristegui y se tiene conciencia del compromiso de sus reporteros. En otro país utilizar el nombre de una empresa sin su consentimiento hubiera implicado –a lo sumo– una sanción monetaria o administrativa. No más, pero estamos en México, país en el que desaparecen 43 estudiantes de la noche a la mañana; en el que el ejercicio periodístico es una profesión de alto riesgo (han muerto 85 en los pasados 12 años); en el que los funcionarios se atreven a declarar que roban, sí, pero poquito. En este contexto, que despidan a Carmen Aristegui, quien mantiene un programa diario de cuatro horas con los niveles de audiencia más altos del país, es una noticia más. Entonces, el público, tan apático a veces y otras tan descreído, agobiado de telenovelas y sabadazos, se lanzó a las calles en su apoyo y reunió más de 100 mil firmas en sólo 24 horas. El Museo de la Memoria y Tolerancia en la avenida Juárez tuvo que cerrar sus puertas ante el aluvión de hombres y mujeres que, según el estudiante Samuel Mendoza, pretendieron entrar para oír a Carmen, y lo que más temen ahora las autoridades es una marcha o manifestación de apoyo a Carmen y a su equipo.

La periodista Carmen Aristegui y Elena Poniatowska, en una imagen proporcionada por la escritora

Tampoco son novedad las campañas en su contra que, aprovechando la ocasión, ametrallan cifras estratosféricas desde las portadas de semanarios amarillistas, pero no hay que distraerse, que Aristegui ganara o no determinada cantidad es otro tema. Si una empresa privada acuerda un monto de pago con un empleado es asunto exclusivo del empleado y la empresa. Y, aún más importante, hay que tener en cuenta que si MVS invierte en un programa es porque le reditúa, no por amor al arte. Carmen en sí misma es una mina de oro. Así es el mundo de los negocios, nos guste o no, la ley de la oferta y la demanda resulta implacable.
Desde el año 2008 Carmen Aristegui conducía su programaAristegui Noticias en MVS Radio. A las seis de la mañana su voz de campanita en el bosque, serena y alentadora, acompañaba al taxista, al médico, a la enfermera, al maestro, al obrero, al estudiante, al tianguista, a la madre de familia que lleva a sus hijos a la escuela, a la señora de las quesadillas, a la de la fonda, a la que se prepara para ir a misa, porque a Carmen Aristegui la conocemos todos y todos coincidimos en algo: Es honesta. Y eso, en este país, parece no tener perdón. El que grite que el rey está desnudo corre el riesgo de que lo suban al patíbulo y el verdugo mal enmascarado saque su hacha.

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