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Sin traicionar el legado de Samuel Ruiz, celebra el Frayba su 25 aniversario


19 DE MARZO DE 2014
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis., (apro).- Fundado por el obispo Samuel Ruiz García hace 25 años, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas ha logrado uno de sus principales objetivos: que los grupos indígenas de esta entidad aprendan a organizarse y a asumir la defensa de sus derechos individuales y colectivos.
Al menos así lo ven miembros y directivos de la agrupación que desde el pasado lunes y hasta este miércoles festejan los 25 años de la fundación dedicada a la defensa de los derechos humanos y que de alguna manera, dicen, ha servido de contrapeso del poder y de escudo para las poblaciones indígenas, víctimas de los abusos de la autoridad.
Como parte de los festejos de sus 25 años de vida, la agrupación organizó un foro internacional sobre derechos humanos que concluyó el pasado martes 18 con la presentación del libro “El evangelio social del obispo Raúl Vera”, presentado por el propio obispo de Saltillo, Coahuila, y en algún tiempo coadjutor de Samuel Ruiz en Chiapas.
El 19 de marzo de 1989, un grupo de abogados, periodistas y agentes de la Pastoral de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, encabezados entonces por el obispo Samuel Ruiz García, fundaron el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas que con el tiempo se convirtió en un ícono en la defensa de los derechos, sobre todo de los pueblos indígenas de Chiapas, que componen casi el 40% de la población en la entidad.
“Nosotros sólo fuimos los acompañantes en el crecimiento de los pueblos y su gente, ellos han puesto conciencia y claridad en su camino, en su compromiso de vida y la defensa de sus derechos”, explica Susana Montes, coordinadora del área de Trabajo Regional del Frayba.
Samuel Ruiz continua vivo su legado

Refiere que la labor en la promoción y defensa de los derechos humanos vino a la par del trabajo pastoral de Don Samuel Ruiz, “mismo que fue alimentando a más gente, a organizaciones campesinas, a grupos y personas que habitan en el territorio que comprende la Diócesis (la más grande de Chiapas, abarca las zonas Norte, Selva y Altos). Con el tiempo, se fue extendiendo más allá de la Diócesis”.
Susana Montes explica que ha habido momentos en que se han sentido rebasados en su capacidad de dar atención a quienes les solicitan apoyo, dado el alto nivel de violaciones a los derechos humanos que se cometen contra la población.
“No atendemos todos los casos (que llegan al Frayba), solo los prioritarios. A los otros los canalizamos a diferentes instancias, y damos la asesoría que requieren”, dice.
Susana habla luego del quehacer diario del Frayba: “atendemos, documentamos y litigamos violaciones a los derechos humanos en el estado de Chiapas, particularmente en el territorio indígena, con interés especial en los temas de ejecuciones, tortura, detenciones arbitrarias, desapariciones y desplazamiento forzado.
“Promovemos el derecho a la Libre Determinación y a la Autonomía de los Pueblos indígenas desde sus derechos a la tierra y territorio, sistemas de justicia propios y ejercicio de gobierno.
“Acompañamos procesos populares y organizados en lucha por sus derechos, que permitan consolidar una cultura de respeto a los Derechos Humanos como condición para la paz con justicia y dignidad”.
En este proceso han acompañado también en los últimos 20 años a los pueblos organizados, entre ellos las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
La labor del Obispo Samuel Ruiz, su fundador
Al cumplir la primera década de su fundación, Samuel Ruiz tuvo que presentar su renuncia a la Diócesis, y un año después se fue a vivir a su lugar de origen, Guanajuato. Desde la distancia, siguió dirigiendo al Frayba hasta su muerte, en enero de 2012.
“Con la muerte de Don Samuel sentimos el vacío de su ausencia, pero nos nutrimos de su testimonio de vida; ese testimonio está presente en el compromiso de defensoras y defensores, pero también en el pueblo creyente que con Don Samuel aprendió a defender sus derechos, a no estar callado, a no aceptar las cosas con sometimiento tan fuerte”, refiere Susana Montes.
En un balance a la distancia, la integrante del Frayba sostiene que el haber acompañado a los pueblos de Chiapas a que se asuman como sujetos con Derechos ha sido su principal logro, a pesar de los obstáculos que desde la fundación del Frayba y hasta la fecha, representa el acceso a la justicia.
“La impunidad que se vive en Chiapas es tan terrible, que ha llegado a extremos como el linchamiento, que es un signo de ingobernabilidad, de que algo no está funcionando”.
Al cumplir su primer cuarto de vida, los integrantes del Frayba, señala Susana Montes, “estamos solidos porque tenemos experiencia, y un plus que es el que nos da la confianza de la misma gente”.
Prosigue:
“La confianza que el Centro tiene de la gente nos hace tener mayor compromiso, y este se manifiesta en la necesidad de ser profesionales en la documentación de los hechos, tenemos que ser muy cuidadosos de fundamentar los casos, en tener las pruebas mínimas. Y no damos una palabra publica sin que se tengan elementos de juicio, estos nos va dando solidez”.

Ahora, explica, ante los nuevos retos que implica el avance de la industria extractiva y proyectos turísticos en Chiapas, y las consecuentes acciones de intento de despojo de los territorios, “son los pueblos los que van guiando nuestro caminar, en una retroalimentación”.
“Ese trabajo que inició Tatik (Samuel Ruiz) en relación a tener la claridad de la lucha por los Derechos Humanos es también una lucha para que las personas los aprendan y reivindiquen, que crezcan.
“Nosotros seguiremos en nuestros trabajo, y nuestra principal estrategia es la defensa colectiva de los derechos, la defensa social de tipo integral, donde la gente pueda ver la importancia de que conserven su cohesión y colectividad sobre sus tierras, y los mismos pueblos sigan manteniéndose vivos, promoviendo sus procesos sociales de defensa y conocimiento, su derecho a la consulta, al consentimiento”, concluye Montes.

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